Resumen
Reflexionar sobre la práctica profesional fue, paradójicamente, el camino que me condujo a la práctica misma. La Medicina Basada en Narrativas (MBN), o Medicina Narrativa (MN), no constituye una nueva ciencia ni una especialidad médica, sino una herramienta que permite captar e interpretar no solo la historia de la enfermedad, sino también la experiencia vital que la acompaña. Esta perspectiva promueve la comprensión de cada caso como único, evitando encasillar a las personas en diagnósticos o protocolos rígidos. La práctica narrativa habilita la reflexión sobre lo que se debe o no hacer, potencia la capacidad de percibir lo no dicho —aquello encriptado en silencios o gestos— y favorece la construcción de sentido en el ejercicio cotidiano del cuidado. Narrar y ser narrado mejora el quehacer profesional, humaniza la práctica y permite que el acto de cuidar adquiera profundidad y significado. Busca integrar el conocimiento científico con una comprensión más profunda de las historias personales; el ir desde un paradigma disciplinar cerrado hacia un modelo complejo que reconoce la inseparabilidad entre observador y observado, y la influencia del contexto. Nos recuerda que toda práctica de cuidado se da en el contexto de una relación
