Cientificidio, crítica y política hacia las ciencias sociales y humanas
Resumen
El artículo analiza el impacto del cientificidio –entendido como el desmantelamiento deliberado del sistema científico público– sobre las ciencias sociales y humanas durante los primeros dos años del gobierno de Javier Milei. A través de una reconstrucción de políticas, discursos y medidas institucionales, se muestra que este campo fue objeto de una intensa campaña de estigmatización, aunque sin sufrir recortes presupuestarios significativamente mayores que otras áreas. Se sostiene que las ciencias sociales y humanas fueron utilizadas como "muñecos de paja” para justificar un ajuste generalizado. El trabajo examina también los fundamentos epistemológicos y utilitarios de las críticas del oficialismo, reconociendo en ellas cierta "cuota de verdad” vinculada a debilidades internas del campo. Desde una perspectiva propositiva, se plantea una política científica orientada por grandes problemas nacionales que integre estas disciplinas en programas interdisciplinarios y federales, que avance en rigurosidad metodológica y ambición transformadora. Finalmente, se propone una reforma cultural del campo académico, basada en la calidad, la autocrítica y la contribución efectiva de las ciencias sociales y humanas a la superación del subdesarrollo y la dependencia.
This article analyzes the impact of "scienticide” –understood as the deliberate dismantling of the public scientific system– on the social sciences and humanities during the first two years of Javier Milei’s administration. Through a reconstruction of policies, discourses, and institutional measures, it demonstrates that this field was the target of an intense stigmatization campaign, although it did not suffer significantly larger budget cuts than other areas. It argues that the social sciences and humanities were used as "straw men” to justify a generalized austerity program. The work also examines the epistemological and utilitarian foundations of the government’s criticisms, acknowledging a certain "grain of truth” in them, linked to internal weaknesses within the field. From a proactive perspective, it proposes a science policy oriented toward major national problems, one that integrates these disciplines into interdisciplinary and federal programs, and that advances methodological rigor and transformative ambition. Finally, a cultural reform of the academic field is proposed, based on quality, self-criticism and the effective contribution of the social sciences and humanities to overcoming underdevelopment and dependency.
