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Control de langostas en Madagascar: desafío a la capacidad innovadora

Resumen

Quizás pocos lugares resulten tan atractivos como Madagascar para biólogos, naturalistas y aventureros. La “isla-continente” o “el mundo aparte”, como ha sido (apropiadamente) apodada, se encuentra en el Océano Indico, separada del Sudeste de África por el canal de Mozambique, de unos 400 km de ancho promedio. Por su superficie (590.000 km2) es la cuarta isla de la tierra, luego de Groenlandia, Nueva Guinea y Borneo. Las estimaciones más recientes indican que Madagascar se habría separado de África hace unos 165 millones de años y desde entonces constituyó, desde un punto de vista biológico, un mundo aislado, un inmenso substrato alternativo para la evolución de animales y plantas. Se puede decir que virtualmente cualquier taxón (especie o grupo de especies de cualquier categoría) malgache considerado, muestra claras evidencias de una evolución aislada del resto de organismos relacionados. La cantidad de taxones endémicos (que son propios del lugar y no se encuentran en otros sitios) malgaches, tanto vivientes como extintos, es asombrosa y no resulta sencillo dar una idea acabada de su magnitud. Así, por citar sólo unos pocos ejemplos, la mayoría de las angiospermas nativas de la isla sólo allí se encuentran y, mientras se conocen seis especies de baobabs (Adansonia) en Madagascar, sólo una ocurre en todo el continente africano. De las 400 especies de anfibios y reptiles de la isla, solamente doce se conocen fuera de ella y más de la mitad de las especies nativas de aves y casi todas las de mamíferos ocurren únicamente en Madagascar.

Palabras clave
Control de Plagas
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