Contribucion a revista

RCW 121 y RCW 122: dos regiones de formación estelar “hermanas”

Resumen

Las estrellas de gran masa (aquéllas cuya masa es 8 a 10 veces superior a la de nuestro Sol) nacen en condensaciones gigantescas de gas y polvo denominadas “nubes moleculares”, las cuales están formadas por gas (principalmente hidrógeno en su estado molecular o H2) y partículas de polvo (constituídas fundamentalmente por carbono y silicio). La extensión de las nubes moleculares puede alcanzar las decenas e incluso centenares de años luz, y sus masas pueden llegar a miles e incluso cientos de miles de masas solares. Dentro de estas nubes moleculares, existen regiones donde se producen inestabilidades gravitacionales que originan la formación de grumos o condensaciones más pequeñas, en las cuales la densidad es superior al medio ambiente que las rodea. Estos grumos, al ser más densos que su entorno, comienzan a “acretar” materia por acción de su creciente fuerza de gravedad y forman así grumos cada vez más grandes y densos. Bajo determinadas condiciones, las presiones y temperaturas alcanzadas por dichos grumos llegan a ser tan elevadas que eventualmente dentro de los mismos se desencadenan las reacciones nucleares que dan origen a nuevas generaciones de estrellas. Este parece haber sido el caso de las nebulosas ópticas RCW 121 y RCW 122. Estas regiones de formación estelar ubicadas en la dirección del centro galáctico, alojan en su interior una gran cantidad de estrellas de gran masa muy calientes que ionizan el gas de la nube molecular original. Posteriormente, el gas ionizado emite una radiación de longitud de onda muy precisa denominada Hα en el rango del espectro óptico.

Palabras clave
nebulosas ópticas
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